El cuerpo no necesita más control. Necesita seguridad
La respuesta habitual al malestar corporal es intentar controlarlo.
Más disciplina.
Más ejercicio.
Más estiramientos.
Más información.
Más fuerza de voluntad.
Pero un cuerpo en defensa no necesita más exigencia.
Necesita seguridad.
No seguridad intelectual. No convencerte de que estás bien.
Seguridad fisiológica.
Que el sistema nervioso reciba la señal de que puede dejar de prepararse para algo que no está ocurriendo.
Eso cambia completamente el cuerpo.
La respiración baja.
La musculatura suelta.
La postura se reorganiza.
El dolor disminuye.
No porque hayas hecho algo heroico.
Porque el sistema dejó de gastar energía defendiéndose.
La mayoría de intervenciones que buscan "controlar" el cuerpo desde fuera generan más tensión en un sistema que ya está sobrecargado.
Más presión sobre un cuerpo que ya está presionado.
El cambio profundo ocurre cuando dejas de luchar contra el cuerpo y empiezas a crear condiciones donde pueda dejar de luchar él solo.
Eso no es pasividad.
Es precisión.
Si algo de lo que has leído te resuena, escríbeme.
Escríbeme →