El cuerpo sabe antes que tú
Muchas decisiones aparecen primero como sensación corporal antes de convertirse en pensamiento consciente.
Un nudo en el estómago antes de decir que sí a algo que no quieres. Una apertura en el pecho cuando algo encaja. Una contracción cuando alguien miente. Una ligereza cuando estás en el lugar correcto.
El cuerpo lee antes que la mente.
El problema es que la mayoría de personas dejaron de escucharlo hace mucho tiempo.
Y cuando el cuerpo habla y nadie atiende, tiene que hablar más fuerte.
Ahí aparecen el dolor, la ansiedad y la fatiga.
No como fallos.
Como volumen.
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