La RAM de tu sistema nervioso
Tu sistema nervioso tiene capacidad limitada.
Como la memoria de un ordenador.
Cuando toda la RAM está ocupada sosteniendo estrés, conflictos, deudas, hijos, relaciones complicadas, incertidumbre laboral — no queda espacio para nada más.
No queda espacio para entrenar.
Para crear.
Para recuperarse.
Para pensar con claridad.
Para estar presente.
Y entonces aparece la culpa:
"No tengo disciplina."
"Soy vago."
"No me organizo bien."
"No sé por qué no puedo hacer lo que sé que debería hacer."
Pero no es falta de voluntad.
Es falta de recursos disponibles.
Tu sistema está al cien por cien de capacidad sosteniendo supervivencia.
Me pasó a mí. Hubo una etapa de seis o siete meses donde no podía entrenar. Mi rendimiento estaba al tres por ciento. Tenía problemas digestivos por estrés. Deudas. Tres hijos pequeños. El cuerpo simplemente no tenía margen.
No era pereza.
Era un sistema nervioso saturado asignando todos los recursos a mantenerse operativo.
Cuando la RAM está llena, pedirle al cuerpo que entrene, que cree o que se recupere es como pedirle a un ordenador con veinte programas abiertos que abra uno más.
No va a ir más rápido porque tú quieras.
Va a ir más rápido cuando cierres pestañas.
Primero hay que liberar espacio.
Resolver lo que está drenando.
Bajar la carga.
Regular el sistema.
Y después, la energía para lo que realmente quieres hacer aparece sola.
No porque la fuerces.
Porque el sistema por fin tiene recursos disponibles.
Si algo de lo que has leído te resuena, escríbeme.
Escríbeme →