La tensión sostenida cambia quién crees que eres
Cuando un cuerpo lleva demasiado tiempo en defensa, la tensión deja de sentirse como un estado.
Y empieza a sentirse como identidad.
"Soy nervioso."
"Soy tenso."
"Soy impaciente."
"No sé relajarme."
"Soy así."
Pero muchas veces no eres así.
Es tu sistema nervioso funcionando desde un patrón que lleva tanto tiempo activo que ya no lo percibes como patrón.
Lo percibes como tú.
Ahí está una de las trampas más profundas de la tensión crónica:
No solo cambia cómo te sientes.
Cambia cómo te defines.
Y desde esa definición tomas decisiones, construyes relaciones y organizas tu vida entera.
Cuando el sistema finalmente regula, muchas personas descubren algo desconcertante:
La persona que creían ser no era ellos.
Era la tensión.
Y debajo de esa tensión había alguien que llevaba mucho tiempo esperando.
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