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Proceso

Las casetes mentales que recrean tu sufrimiento

“Esas son como casetes que te vas repitiendo. Cada vez que lo estás diciendo lo pones y te está recreando el sufrimiento.”

Lo veo constantemente en sesión. La persona llega y empieza a contarme la misma historia que me contó la semana pasada. Con las mismas palabras. El mismo tono. La misma carga emocional. No está procesando. Está reproduciendo. Ha encontrado una narrativa y la pone en bucle como quien mete un casete en el reproductor y le da al play.

La historia que te cuentas es la historia que vives

Cada vez que repites la narrativa, tu cuerpo la recrea. Las mismas hormonas de estrés, la misma tensión muscular, la misma compresión en el pecho. Tu sistema nervioso no distingue entre lo que está pasando ahora y lo que estás recordando con intensidad. Para él, es lo mismo. Así que cada vez que pones el casete, estás viviendo el sufrimiento de nuevo. Literalmente.

El primer paso es darte cuenta de que estás en bucle. El segundo es dejar de darle al play.

Memorias falsas que habitan en el cuerpo

Pero hay algo todavía más profundo. El cuerpo almacena memorias que no son tuyas. Memorias prestadas de experiencias de otros, de cosas que te contaron, de interpretaciones que hiciste de niño y que nunca revisaste.

Me acordé de mi profe Luis. Yo, veinte años después, había un ejercicio que no podía hacer porque mi memoria tenía registrado que me había hecho daño. Hasta que no salió en un tratamiento... “Coño, si eso era mentira!” Veinte años limitado por una memoria falsa. Mi cuerpo la había almacenado como verdad absoluta y yo había organizado mi movimiento alrededor de esa mentira.

La liberación es instantánea

Lo fascinante es lo que pasa cuando el cuerpo suelta una memoria falsa. La limitación desaparece. No gradualmente. De golpe. El ejercicio que no podías hacer, lo haces. El movimiento que dolía, deja de doler. Porque nunca hubo una lesión real. Hubo una historia que el cuerpo se creyó.

Deja de darle al play. Muchas de las historias que te limitan no son tuyas. Y muchas de las que son tuyas ya no son verdad. El cuerpo puede soltar lo que la mente insiste en repetir.

Si llevas años con una limitación que nadie te ha sabido resolver, puede que el problema no sea estructural. Escríbeme.

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