No necesitas entender. Necesitas estar bien
Hay una pregunta que hago a menudo en sesión. Surgió en catalán, trabajando con una clienta del Lluçanés: Vols estar bé o vols entendre-ho? ¿Quieres estar bien o quieres entenderlo?
¿Quieres estar bien o quieres entenderlo? La mayoría de personas se quedan calladas. Porque nunca se han planteado que son dos cosas distintas.
La mente como algoritmo de supervivencia
Tu mente es un algoritmo optimizado para sobrevivir. Analiza, categoriza, predice, controla. Busca patrones. Necesita explicaciones. Si algo duele, quiere saber por qué. Si algo cambia, quiere saber cómo. Si algo no encaja, no descansa hasta que tiene una narrativa que lo explique.
Eso es útil en muchos contextos. Pero en el cuerpo, entender no cura. Puedes entender perfectamente por qué te duele la espalda y seguir con dolor. Puedes saber exactamente qué te genera ansiedad y seguir ansioso. El conocimiento intelectual no cambia el estado del cuerpo.
El topo: la mente que interrumpe
Will Chung lo llamaba el topo. Ese mecanismo de la mente que interrumpe antes de que la información esté completa. Que analiza antes de recibir. Que juzga antes de sentir. El topo salta en el momento exacto en que el cuerpo está a punto de tener una experiencia nueva y dice: espera, déjame entender esto primero.
Y en ese momento, la experiencia se pierde. Porque no puedes sentir y analizar al mismo tiempo. Son circuitos distintos. Cuando uno se activa, el otro se apaga.
La experiencia borra la narrativa
Lo que he visto en más de veinte años de trabajo es esto: cuando el cuerpo tiene una experiencia nueva, la narrativa vieja pierde poder. No hace falta desmontar la historia. No hace falta analizar el trauma. No hace falta entender cada capa. Hace falta que el cuerpo sienta algo diferente a lo que ha estado sintiendo.
Cuando el nuevo estado se instala, la vieja narrativa se vuelve irrelevante. No desaparece. Simplemente deja de gobernar.
No necesitas más información
No necesitas otro libro. Otro podcast. Otra explicación de por qué eres como eres. Lo que necesitas es que tu cuerpo tenga una experiencia que reorganice lo que la mente no puede reorganizar con palabras.
Las personas que cambian más rápido no son las más inteligentes ni las que más saben. Son las que dejan de intentar entender y empiezan a permitir. Permitir que el cuerpo haga lo que sabe hacer cuando le quitas la interferencia de una mente que necesita controlarlo todo.
¿Quieres estar bien o quieres entenderlo? Es la pregunta más honesta que puedo hacerte. Y la respuesta cambia todo.
Si quieres dejar de dar vueltas y empezar a sentir algo diferente, escríbeme.
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