Rolfing en Europa vs USA: dos escuelas, dos resultados
El Rolfing nació en Estados Unidos con Ida Rolf. Pero desde ahí se bifurcó en dos linajes muy diferentes. Si estás buscando un Rolfer, entender esta diferencia te puede ahorrar una mala experiencia.
La escuela americana: fiel al origen
El Rolfing americano se mantuvo más cercano al trabajo original de Ida Rolf. Estructural, directo, a veces intenso hasta el punto de ser agresivo. Los primeros Rolfers trabajaban con codos, con presión sostenida, con la idea de que la fascia necesitaba ser "reorganizada" a la fuerza. Funcionaba, pero a un coste que no siempre era necesario.
Esa escuela produjo practicantes muy competentes. Pero también generó la fama de que el Rolfing duele. Porque en muchos casos, dolía.
La escuela europea: evolución e integración
En Europa, el Rolfing tomó otro camino. La escuela de Munich integró muy pronto la osteopatía francesa de Jean Pierre Barral y Alain Croibier: manipulación visceral, trabajo neural, escucha tisular. Técnicas que permiten trabajar con una precisión quirúrgica sin necesidad de fuerza.
También incorporó Somatic Experiencing de Peter Levine, que aportó algo fundamental: la comprensión de que no puedes reorganizar un cuerpo sin tener en cuenta su sistema nervioso. Que si el sistema está en modo defensa, cualquier intervención estructural va a encontrar resistencia.
El resultado es un Rolfing más preciso, más sutil y más respetuoso con el ritmo del cuerpo. No más suave por ser débil. Más sutil porque es más inteligente.
No se trata de mejor o peor
No es que una escuela sea buena y la otra mala. Es que el campo evolucionó. Algunos practicantes evolucionaron con él. Otros se quedaron donde estaban. Eso pasa en todas las disciplinas.
Me formé en la escuela europea, en Munich. Después hice todos los cursos del Group of Munich con Barral, Croibier, Didier Prat y Peter Schwind. No fue una elección ideológica. Fue una elección práctica: quería las herramientas que dieran mejores resultados con el menor coste para el paciente.
Lo que importa no es la etiqueta. Lo que importa son los resultados. Y los resultados dependen de quién trabaja, cómo escucha y qué herramientas tiene.
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