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Rolfing

Rolfing en Europa vs USA

Hay dos linajes del Rolfing que parten de la misma fuente pero evolucionaron de formas muy distintas.

En Estados Unidos, los primeros practicantes después de Ida Rolf trabajaban con mucha presión. Codos. Fuerza. Intensidad como norma.

Jan Sultan, formado directamente por Ida Rolf, explicaba algo que poca gente sabe: durante años en Estados Unidos hubo confusión sobre si ciertos tipos de contacto manual podían interpretarse como harassment. Para evitar malentendidos, muchos profesionales empezaron a trabajar con más presión de la necesaria.

Y así nació gran parte de la fama del "Rolfing doloroso."

Cuando empecé mi formación, uno de los requisitos era recibir las diez sesiones de un practicante. Dos amigas mías del sudeste asiático fueron a hacerlas a un Rolfer en Singapur. Usaba el codo como herramienta principal. A full force. En la cabeza. En el pubis.

La experiencia fue traumática.

Eso no debería pasar.

En Europa la historia fue distinta.

Aquí se integró antes la influencia de la osteopatía francesa: Jean-Pierre Barral, Alain Croibier. El trabajo visceral. La escucha tisular. También llegó el Somatic Experiencing de Peter Levine, que aportó la comprensión del sistema nervioso y del trauma.

El resultado fue un Rolfing más preciso. Más sutil. Más respetuoso con el sistema.

Yo me formé en la Escuela Europea de Rolfing en Múnich. Completé todos los cursos del Group of Munich con Barral, Croibier, Didier Prat y Peter Schwind.

En mi trabajo, la intención nunca es generar dolor.

Es organizar.
Liberar.
Devolver coherencia al cuerpo.

Puede haber intensidad. Pero intensidad no es invasión.

A veces venían personas de Estados Unidos a mi consulta pidiendo un masaje durísimo. Algo que yo no practico.

La primera regla no escrita de este trabajo es muy simple:

No dañar.

Si buscas un estilo agresivo, mi enfoque no es el adecuado para ti.

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